LA COMPAÑÍA DE SAN PAOLO PARA LAS IGLESIAS DEL CASCO ANTIGUO

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Chiesa del

Corpus Domini

Via Palazzo di Città 20

La iglesia del Corpus Dommini está situada en la zona más antigua de la ciudad, de gran importancia durante la Edad Media por la presencia del palacio cívico y los mercados principales.

La iglesia fue construída en recuerdo del milagro que tuvo lugar en la plaza del grano el 6 de junio de 1453. Algunos maleantes, tras haber robado una píxide que contenía una Ostia consagrada en una iglesia de Exilles (en el valle de Susa, entonces territorio francés) entraron en Turín. Una vez llegados a la plaza, el mulo, sobre cuyos sacos habían escondido el botín, de repente se paró, la píxide cayó al suelo y la Ostia saltó por los aires; acudió desde la cercana catedral el obispo Lodovico Romagnano quien atrapó la Ostia y la guardó en un cáliz de plata. El milagro se convirtió en seguida en el fundamento de la devoción popular y así, en 1510, el ayuntamiento encarga al arquitecto Matteo Sanmicheli la construcción de un templete votivo, terminado en 1529.

A principios del siglo XVII el primer arquitecto ducal Ascanio Vitozzi proyecta una nueva arteria de enlace entre la plaza del Castillo, sede del nuevo Palacio Ducal, y el antiguo Edificio Municipal. Entre los dos puntos, es prevista una nueva plaza sobre la cual surgirá la iglesia del Corpus Domini, memoria del milagro eucarístico allí acaecido (en medio de la nave central una verja de hierro señala el lugar del milagro) y lugar de exvoto por la salvación al contagio de la peste de 1598.

La construcción de la nueva iglesia comenzó en 1603 bajo el proyecto de Ascanio Vitozzi; las obras progresan lentamente a causa de las disputas entre los dos contratantes: la Confradía del Spirito Santo (que tenía sede en la preexistente iglesia medieval de San Silvestro) y la Compañía del Corpus Domini (sostenida por la autoridad Municipal). La cuestión se resuelve en la segunda mitad del siglo XVII: la ciudad instituye en 1655 la Congregación del Santísimo Sacramento, compuesta por seis sacerdotes seculares y teólogos, a la cual autoriza para el cuidado pastoral de la nueva iglesia. Al mismo tiempo, tras el incendio del altar en 1653, se alcanza una neta separación entre la nueva iglesia y la adyacente capilla del Spirito Santo.

La iglesia actual es la síntesis de múltiples intervenciones. A la primera fase del siglo XVII, marcada por la sobriedad de la cultura contrarreformista, le sigue una profunda definición del programa iconográfico, asociada a un enriquecimiento de los revestimientos en mármol, que culmina con la decoración realizada por Benedetto Alfieri a mitad del siglo XVIII (con motivo de los 300 años del milagro).

La consagración al Corpus Domini viene reforzada con el aparato decorativo, según un recorrido pedagógico que comienza en la fachada y concluye en la zona presbiteral, con el altar proyecto de Francesco Lanfranchi (1664).

Las estatuas contenidas en los cuatro nichos de la fachada (completada en 1675) representan diversos episodios del Antiguo Testamento, en los cuales el pan es considerado elemento salvífico: el ángel, que lleva el pan al profeta Elías en el Monte Horeb; Moises, que recibe la merced divina en el desierto; Melchisedech, primer sacerdote veterotestamentario que utiliza el pan y el vino para los ritos sagrados; Sansón, que extrae el panal de miel de las fauces del león. Dado que el viejo Testamento es una profecía del acontecimiento mesiánico, la fachada de la iglesia introduce al fiel en el significado del espacio interno. El milagro viene narrado en la pintura del altar de Bartolomeo Garavoglia (1667), elevada sobre un tabernáculo eucarístico (tablilla con la Cena de Emaús) y encuadrada en medio de las virtudes teologales (fe, esperanza y, en la coronación, caridad), esculpidas por Giovanni Battista Casella. En cambio, la capilla de la izquierda recuerda que la eucaristía es el alimento de la santidad: en la pintura de Agostino Cottolengo (hermano del santo) están representados San Carlos Borromeo y San Francisco de Sales en adoración de la eucaristía: al lado, San Carlos comunicando los apestados. La capilla de la derecha, cuyo altar contiene el dibujo de Filippo Juvarra (1724), está dedicada a San Giuseppe, con pinturas de Dionigi Gerolamo Donnini.

En la iglesia vivieron y obraron algunos de los santos más importantes de la ciudad: el beato Sebastiano Valfrè, preceptor de Vittorio Amedeo II, fue adepto a la iglesia desde 1653 hasta 1655. Giuseppe Benedetto Cottolengo, canónico del Corpus Domini. El 2 de septiembre de 1827, recibe la inspiración de su futura conducta. En este sentido, es llamado a la cabecera del lecho de una parturienta que ningún hospital en la ciudad quería acoger porque estaba gravemente enferma; la mujer y el niño recién nacido mueren inmediatamente después de haber recibido la extrema unción. El canónico conmovido y apiadado se dirige a la iglesia y pregunta a la Virgen cuál puede ser el modo mejor para ayudar a los pobres. El episodio es recordado por la estatua de Cottolengo, arrodillado enfrente de la Vergine delle Grazie (Virgen de las Gracias), donación del Valfré. También fueron parroquianos del Corpus Domini la beata Anna Michelotti (fundadora de las Pequeñas Siervas del Sagrado Corazón de Jesús) y san Giuseppe Marello (fundador de los Giuseppini di Asti), bautizado en 1844.

 

Textos a cargo de la asociación Guarino Guarini