LA COMPAÑÍA DE SAN PAOLO PARA LAS IGLESIAS DEL CASCO ANTIGUO

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Chiesa della

Gran Madre di Dio

Piazza Gran Madre di Dio 4

 De 1798 a 1814 Turín vive la ocupación de los franceses: los años de la dominación napoleónica cambian profunda e irreversiblemente la forma de la ciudad a través de algunas operaciones como la desestructuración de las fortificaciones que circundaban el perímetro ciudadano y el derribamiento de las puertas de la ciudad que controlaban la entrada a Turín.

Los planes urbanísticos realizados en período francés introducen, además, una nueva concepción territorial en la que, por primera vez, los ríos son concebidos como parte integrante del desarrollo urbano, mediante la realización de “plazas dobles” a caballo de los mismos ríos.

En esta nueva concepción, la zona de Po es uno de los puntos en que se hacen las intervenciones más importantes. En 1810 se inicia a construir el puente de piedra que cruza el río siguiendo el proyecto del ingeniero Claude Yves Joseph La Ramée que echa las bases de esta nueva concepción espacial.

En el año 1814 los Saboya vuelven a Turín, tras dieciséis años de exilio debido a la dominación francesa. El Ayuntamiento propone celebrar de inmediato su vuelta construyendo un monumento de naturaleza todavía no bien especificada que recuerde a la ciudad el evento. La necesidad de proyectar espacios que antes habían estado ocupados por la fortificación y la idea de realizar el “templo votivo” por el retorno de los Saboya, deben ser interpretados, pues, como un proyecto unitario. De hecho, la iglesia será la conclusión de la larga perspectiva que une la plaza central de la ciudad, Piazza Castello, a la colina. Con el proyecto de la iglesia deberá pensarse también en una plaza en la que ella surja (piazza Gran Madre) y en una plaza enfrente, al otro lado del río (la actual Piazza Vittorio Veneto), según una concepción cercana a la francesa. En 1818 se le encarga a Ferdinando Bonsignore el proyecto de construcción de la iglesia.

La edificación de la obra es muy larga, sobre todo debido a la carencia de fondos para su realización.

La inauguración se realiza el 20 de mayo de 1831, ante la presencia del Rey Carlo Alberto.

La iglesia de la Gran Madre di Dio es un edificio de planta central, según el modelo del Panteón de Roma, templo pagano que en la Edad Media se transformó en el prototipo de iglesia mariana.

La iglesia se erige partiendo de un basamento que la pone a la altura de la piazza Castello y está precedida por una escalinata que comienza a espaldas del monumento a Vittorio Emanuele I (Víctor Manuel I), entre las estatuas de la Religión y de la Fe, realizado por Giuseppe Gazzini en 1885.

La dedicación de la iglesia a la vuelta de los Saboya está declarada en la inscripción presente en el cornisamento del pronaos delante del edificio: “Ordo Populusque Taurinus ob Adventum Regis” (La ciudad y los ciudadanos de Turín por la vuelta del rey).

El vínculo del hecho político con el acontecimiento religioso queda atestiguado por el uso de metáforas clásicas para narrar episodios religiosos, con un constante oscilar entre personajes de la historia sacra y personajes políticos; el bajorrelieve del frontón, Madonna con bambino riceve l’omaggio dell’ordine dei decurioni (Madonna con el niño recibiendo el homenaje de la orden de los decuriones), obra de Francesco Somaini representa la dedicación de la iglesia. Quien encargó la obra (el Ayuntamiento), personificado por los decuriones, rinde gracias a la Virgen construyéndole una iglesia – el don.

A los lados del portal de entrada, dos hornacinas contienen las esculturas de San Marco (San Marcos), obra de Giuseppe Chialli, y San Carlo Borromeo (San Carlos Borromeo) obra de Giuseppe Bogliani.

El interior de la iglesia es de planta circular, con dos capillas laterales. La base de la cúpula está decorada por bajorrelieves que narran episodios de la vida de la Virgen, siempre reinterpretados según un gusto clásico. En las hornacinas laterales se encuentran cuatro estatuas: San Maurizio (San Mauricio), de Angelo Bruneri, la beata Margherita di Savoia (Beata Margarita de Saboya), de Antonio Moccia, el beato Amedeo di Savoia (Beato Amadeo de Saboya), de Carlo Canigia, San Giovanni Battista (San Juan Bautista), patrono de la ciudad, obra de Giuseppe Bogliani.

La presencia de las estatuas de la beata Margarita y del beato Amadeo subraya la estrecha relación de la obra con la dinastía de los Saboya. Margarita de Saboya (1390-1464), proclamada beata en 1566, se consagró, junto a su actividad de gobierno, al cuidado de los enfermos y a la oración. Fue fiel sostenedora de la primacía del Papa y cuando su primo, Amadeo VIII se proclamó antipapa, se prodigó en disuadirlo de sus intenciones. Amedeo IX (1435-1472) es recordado por la tradición popular como soberano generoso y atento a las necesidades de los pobres y de los enfermos, a los que, a menudo, visitaba en los hospitales. Considerado santo ya en vida, fue proclamado beato en 1677.

En el altar mayor resalta la escultura de Andrea Galassi, que representa a la Madonna con el Niño.

Desde 1932 en los subterráneos de la iglesia se encuentra un osario de los caídos durante la primera guerra mundial.

 

 

Textos a cargo de la asociación Guarino Guarini