LA COMPAÑÍA DE SAN PAOLO PARA LAS IGLESIAS DEL CASCO ANTIGUO

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Basilica di

Maria Ausiliatrice

Piazza Maria Ausiliatrice 9

La Basílica de Maria Ausiliatrice en Valdocco se construye por voluntad de San Giovanni Bosco (San Juan Bosco) (1815-1888), que en ella ve realizarse su vocación de educador de los jóvenes, vocación que le fue revelada por la Virgen en sueños proféticos.

La obra de Don Bosco en Turín inició en la primera mitad del siglo XIX; la actividad oratoriana, en la que los jóvenes menos acomodados encuentran un momento de crecimiento humano y espiritual, es obstaculizada por la ausencia de un lugar idóneo para su desarrollo y por la creciente hostilidad por parte de la ciudadanía, que a regañadientes acepta el alegre y vivaz encuentro de los jóvenes.

El fluctuar de un lugar a otro, en condiciones más o menos difíciles, no merma la confianza del santo a quien, en 1844, la Virgen en sueños había indicado el lugar del martirio de los Santos Solutore, Avventore y Ottavio (Solutor, Adventor y Octavio) como la zona destinada a la construcción de una grandiosa iglesia con un oratorio anexo.

La presencia de los jóvenes discípulos de don Bosco en Valdocco comienza en 1844, cuando el santo es llamado como capellán al pequeño hospital de la marquesa Giulia di Barolo. En 1852 se construye una primera iglesia dedicada a San Francesco di Sales (San Francisco de Sales), actualmente incorporada en el grandioso complejo de Maria Ausiliatrice.

La zona de Valdocco se transforma en sector urbano sólo en el siglo XIX, tras el desmantelamiento de las fortificaciones y la necesidad de ampliación del perímetro urbano. En esta zona, caracterizada por la importante presencia de molinos y canales, a partir del siglo XVIII se establecen las actividades protoindustriales nocivas para la ciudad. Desde esa época se ubican allí una serie de estructuras caritativas alternativas a las municipales, como por ejemplo el pequeño hospital de la Marquesa di Barolo y el complejo llamado Cottolengo. Por estas razones, es muy significativa la presencia de don Bosco en ese sector de la ciudad, en el que la obra del santo realiza una acción de gran importancia social y religiosa.

En 1863 Giovanni Bosco comienza a poner en marcha su grandioso proyecto de construcción de la Basílica: con una tozudez y una tenacidad sin iguales busca las financiaciones necesarias para ejecutar la obra, trata de que participen las cajas municipales, lográndolo en parte, promueve loterías para juntar fondos. En 1864 el proyecto de la iglesia del arquitecto Antonio Spezia, es aprobado por el ayuntamiento y el 27 de abril de 1865, en una solemne ceremonia oficial, se pone la primera piedra. En muy pocos años el edificio queda terminado en sus formas esenciales (exceptuando las decoraciones internas) y el 9 de junio de 1868 la iglesia es consagrada a Maria Ausiliatrice. Alrededor de la iglesia surge, además, un conjunto de estructuras propedéuticas al programa salesiano, tanto es así que aún hoy en día con el término Valdocco se indica precisamente el complejo de Maria Ausiliatrice.

La iglesia se impone majestuosa al final de la calle que conduce a ella. En 1920, al centro de la plaza que queda delante se inaugura el monumento a don Bosco, obra del escultor Gaetano Cellini.
 

La fachada es realizada basándose en la iglesia de San Giorgio (San Jorge) en Venecia, según un estilo neopaladiano; en la cúpula se encuentra la estatua de la Madonna Benedicente (Virgen bendiciendo), obra de Camillo Boggio. La iglesia se ampliará en 1920 por manos de Mario Ceradini.

El espacio interno sorprende por su majestuosidad y por la presencia de mármoles polícromos; de especial interés es el fresco de la cúpula realizado por Giuseppe Rollini, ligado al santo ya que era un joven oratoriano. En el fresco se desea expresar la gloria de la Virgen y la grandeza de la obra realizada por la Iglesia en la historia, alabando su fuerza. A los pies de la virgen está representado don Bosco.

El altar mayor, dedicado a María Virgen, es realizado por el arquitecto Giulio Valotti. El cuadro que cierra el espacio absidal, obra de Tommaso Maria Lorenzone, representa a Maria Ausiliatrice, circundada por un coro de ángeles, los santos evangelistas, reconocibles por los símbolos que los distinguen, y los santos apóstoles.

En el centro de la representación, en el fondo, podemos distinguir el perfil de la iglesia y, a lo lejos, la Basílica de Superga, en la que se inspira por forma y devoción.

Las capillas laterales están dedicadas a los santos y a los beatos particularmente importantes para la tradición salesiana: la segunda a la izquierda es la capilla de san Francesco di Sales, de cuya devoción deriva el término “salesianos”, la tercera está dedicada a san Domenico Savio (Santo Domingo Savio) (1842-1857), joven discípulo de don Bosco, muerto en joven edad y siempre indicado por el santo como ejemplo a seguir. La segunda capilla a la derecha está dedicada a la beata Maria Mazzarello (1837-1881), fundadora de las Hijas de Maria Ausiliatrice. Los restos de la beata y de Domenico Savio están conservados en las capillas a ellos dedicadas.

En el transepto derecho descansan los restos de san Giovanni Bosco, canonizado en 1934. El cuadro que domina en espacio del transepto es obra de Paolo Crida.

El 19 de julio de 1911, el Papa Pio X eleva la iglesia a Basílica menor.

 

Textos a cargo de la asociación Guarino Guarini