LA COMPAÑÍA DE SAN PAOLO PARA LAS IGLESIAS DEL CASCO ANTIGUO

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Cappella dei

Capilla de los Mercaderes

Via G. Garibaldi 25

Resultado del compromiso de la Pía Congregación de los Banqueros, Negociantes y Mercaderes de Turín es la llamada Capilla de los Mercaderes que se encuentra en un local en la planta baja de un edificio que fue sede del colegio de los Jesuitas, contiguo a la iglesia de los Santos Mártires, oficiada por los mismos Padres desde el siglo XVI. Reconocida en 1663, también gracias a la participación de la Compañía de Jesús, la Pía Congregación reúne a banqueros y mercaderes comprometidos con obras de asistencia y beneficencia, agrupados desde 1634 bajo el título de la Madonna Santissima della Fede.

Situado en la manzana llamada de San Pablo, entre las actuales calles Garibaldi, Botero, Barbaroux y Stampatori, propiedad desde el siglo XVI de la Compagnia di San Paolo, el oratorio fue realizado en los años en los que era rector el jesuita padre Agostino Provana (1680-1726), perteneciente a la importante familia Provana de Collegno, personalidad carismática y con grandes capacidades organizativas. La primera capilla, descrita por las fuentes como “pequeña para acoger al número de señores Mercaderes […] bastante húmeda y oscura […] y en algunas partes no muy segura a causa de la vejez de los muros”, es ampliada y realzada hasta alcanzar la altura de dos plantas, englobando una sala y algunas habitaciones en el Colegio antiguo (de los Santos Mártires) en la planta superior. Para la reestructuración, en 1693, se convoca a Michelangelo Garove, ingeniero arquitecto con a su cargo diferentes obras prestigiosas de la capital y del ducado de los Saboya.

Inaugurada en 1692, la gran sala rectangular será decorada en los años inmediatamente posteriores gracias a la participación e interés del mismo padre Provana, quien trae, a posta desde Milán, al pintor Stefano Maria Legnani llamado el Legnanino. A su mano se debe el gran fresco de la bóveda que representa El Paraíso, poetas, sibilas y episodios bíblicos (1694-1695)en las figuras ovales monocromas, se leen historias inspiradas en la Génesis, Abrahán, Isaac, Jacobo. La cuadratura arquitectónica en la que se encuentran las escenas pintadas por Legnanino son de Giovanni Battista Girolamo Grandi, de origen lombardo, expertos en la pintura de columnas lisas pintadas con mármol falso, arcos, repisas y bóvedas, coloreadas en tonos grises. La gran cornisa de la base del techo fue dorada a principios del siglo XVIII por Carlo Antonio Negro. 

En el siglo XVIII, durante los años de la “rectificación” de la calle Dora Grossa (después calle Garibaldi), se realizan en la capilla otras obras que modificaron su entrada, que da a un porche proyectado por Bernardo Antonio Vittone Filippo Castelli, el cual se puede atravesar aún hoy. Otras obras modificaron la estructura en los siglos XIX y XX cuando, declarada monumento de interés nacional por su considerable valor artístico (1910), fue objeto de importantes restauraciones.

En el interior, las dos paredes laterales ocupadas por las sillerías del coro de madera se alternan rítmicamente, en lo alto, estatuas atribuidas al tallista Carlo Giuseppe Plura, y grandes cuadros colocados dentro de cornisas taraceadas. Las estatuas de madera veteada, que enriquecen la capilla entre 1707 y 1715, representen a los Doctores de la iglesia: a la izquierda, San Agustín, San León y San Gerólamo y, a la derecha, San Ambrosio, San Gregorio y San Juan Crisóstomo. A Plura también se le atribuye el busto de madera de la Virgen a la izquierda del altar.

El altar mayor, primero encargado al taller de Filippo Juvarra (proyecto no realizado), fue construido siguiendo el proyecto del arquitecto Michele Emanuel Buscaglione tras una convención firmada en 1797.

Situado en la zona del presbiterio, está ornamentado con una gran variedad de mármoles policromos; la mesa verdadera, de gusto neoclásico, fue sustituida por seis columnitas de forma troncocónica y el tabernáculo se caracteriza por una puerta de cobre ricamente adornada con miniaturas en bajorrelieve. A los lados hay dos preciosos relicarios dorados. En la pared detrás del altar, tres telas del pintor jesuita Andrea Pozzo, forman parte del ciclo enviado desde Roma a posta para la Congregación de Turín. El retablo del centro, con refinados cromatismos, representa la Adoración de los Magos (anterior a 1694), el de la derecha, la Huida a Egipto (1699 aprox.) y el tercero, a la izquierda, la Natividad con los pastores (1699 aprox.).

Desde 1694 hasta la mitad del siglo XVIII, el programa iconográfico de la capilla fue desarrollado por grandes cuadros que ilustran el tema de la adoración de los Magos, de los dones y de la manifestación de Cristo a los poderosos y sabios de la tierra. Así pues, la glorificación de la Epifanía, día en que la Congregación celebra su fiesta anual, es el tema elegido para trazar una larga narración desarrollada, a la derecha, por la Aparición de la estrella consultada por los Magos (1703) de Andrea Pozzo y su taller, por el Rey David que medita el misterio de la Epifanía de Legnanino, por La matanza de los Inocentes (1703) de Andrea Pozzo y su taller y, también, por La Cabalgata de los Magos cerca de Jerusalén (1712) de Niccolò Carlone. La historia continúa a la izquierda con el Anuncio del ángel a los Magos (anterior a 1694) de Sebastiano Taricco, el Aprimento dei tesori dei Santi Re del Legnanino (los Reyes Magos que ofrecen los dones, 1705), el Viaje de los Reyes Magos hacia Belén (anterior a 1694) del retratista de corte Luigi Vannier y, por último, Herodes con los Reyes Magos y los sabios (Disputa de los Reyes Magos anterior a 1694) también de Taricco.

La pared del fondo en alto, está ocupada por el coro, colocado en 1698 y reemplazado entre 1771 y 1772 con una caja y un órgano de los hermanos Giovanni Battista y Francesco Maria Concone.

La sacristía conserva la Adoración de los Magos (1620 aprox.) de Guglielmo Caccia llamado il Moncalvo, retablo sobre el altar de la primera capilla de la Congregación, un trono atribuido a Giuseppe Maria Bonzanigo, pero de Michele Brassiè (1792), un armario de Natale Favriano (1712) y un ingenioso calendario mecánico construido en 1835 con el proyecto de Giovanni Amedeo Plana, director del Observatorio astronómico de Turín.

 

Textos a cargo de la asociación Guarino Guarini en el marco del proyecto Visitar las iglesias de Turín de la Compagnia di San Paolo.