LA COMPAÑÍA DE SAN PAOLO PARA LAS IGLESIAS DEL CASCO ANTIGUO

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Chiesa di

San Tommaso

Via Monte di Pietà 11

Santo Tomás, una de las iglesias parroquiales más populosas de la ciudad medieval, se remonta a la mitad del siglo XII. Construida a lo largo del antiguo cardo, tiene a su cargo las almas de gran parte del barrio de Porta Marmorea. Tras el derrumbe del año 1445, la iglesia se reedificó manteniendo la planta longitudinal de tres naves. La comunidad franciscana de los Frailes Menores Observantes, albergada en el edificio desde 1536, se hace cargo del cuidado de la parroquia en 1575 y, en los últimos decenios del siglo, comienza a hacer obras fundamentales de ampliación. El nuevo edificio fue consagrado en 1621, pero en 1698 resultó muy dañado por el estallido de un polvorín que se encontraba en las cercanías. Cinco años más tarde, la obra fue confiada a Agostino Rama quien inició la construcción de una nueva cúpula. En 1801, durante el gobierno de Napoleón, el convento fue suprimido pero, con la vuelta de los Saboya, se amplió hasta llegar a ocupar toda la manzana; en su interior vivía un centenar de frailes. Posteriormente, la legislación emanada en los años de Unificación nacional, impuso su definitiva supresión, reduciendo también la vida litúrgica en la iglesia.
A fines del siglo XIX, el Ayuntamiento de Turín inició a debatir sobre la reorganización de los llamados “antiguos barrios centrales”, en aquel entonces degradados e insalubres, evaluando la realización de una nueva “calle Diagonal” llamada Pietro Micca, entre las actuales plaza Castillo y Solferino, parte de un proyecto más amplio que habría conectado el centro de la ciudad con una nueva estación de ferrocarriles. Favorecido por las leyes sobre la expropiación, el Ayuntamiento pudo poner en marcha un gran plan urbanista destinado a la reestructuración de toda la zona por razones de “higiene, viabilidad y estética”. Pero, la nueva calle habría atravesado la iglesia de Santo Tomás, imponiendo su demolición. El Consejo Municipal debatió por largo tiempo la total demolición de la iglesia, pero en 1895 una decisiva intervención del arquitecto Carlo Ceppi (1829-1921) permitió conservar parte del edificio existente, modificando la planta de la iglesia de cruz latina a cruz griega, manteniendo incluso el campanario. Ceppi realizó un nuevo diseño, concluido en el año 1898, caracterizado por una fachada curva en la que, dentro de dos nichos al lado de la entrada, se colocaron las estatuas de San Francisco y de San Antonio de Padua, que ya se encontraban en la fachada de la iglesia anterior.

En el interior, los mármoles del altar, renovado en 1838, proceden del altar mayor precedente del siglo XVII. El púlpito había sido realizado en 1724, en madera de nogal, por el ebanista Carlo Maria Ugliengo. En el lado izquierdo de la sala está el altar de la Inmaculada. El lienzo central – que representa la Virgen con San Bonaventura, San Bernardino de Siena, Santa Lucia, Santa Inés y otros Santos – es obra del célebre pintor Enrico Reffo (1831-1917), protagonista del arte sacro turinés de fines del siglo XIX. En la pared derecha del transepto, la especial iconografía del altar del Crucifijo muestra un ángel que vierte de un cáliz la Sangre de Cristo sobre las almas del Purgatorio, colocadas a los pies de la cruz. Al lado, el Santuario de Nuestra Señora del Sagrado Corazón es el resultado de un proyecto del arquitecto Giuseppe Gallo (1860-1927), excelente intérprete de la cultura del eclectismo, difusa en aquella época. La capilla, consagrada por el arzobispo Cardenal Agostino Richelmy el 2 de mayo de 1900, fue realizada por deseo del padre Bonaventura Enrietti para cumplir con un voto del predecesor padre Turbiglio quien, iniciando la regencia de la iglesia de Santo Tomás en 1871, había difundido la devoción a María con el título de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, aprobado por el papa Pio IX en 1860. En las paredes de la misma capilla están representados los Santos protectores de los franciscanos; el altar hoy está ornado por una estatua, traída de Issodurn en Francia, muy venerada por los turineses que la llaman Virgen de los desesperados.
En el aula litúrgica principal, el órgano realizado en 1788 por los artistas de Bérgamo Andrea y Giuseppe Serassi, originariamente colocado en el lado izquierdo del altar mayor, está ubicado sobre el portal de entrada, siguiendo una propuesta del arquitecto Ceppi.
En el año 2013 la Parroquia de Santo Tomás fue suprimida y anexada a la Parroquia de la Catedral Metropolitana de San Juan Bautista. Hoy la iglesia de Santo Tomás, como iglesia sucursal, es su primer polo pastoral.