LA COMPAÑÍA DE SAN PAOLO PARA LAS IGLESIAS DEL CASCO ANTIGUO

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Chiesa di

San Domenico

Via San Domenico angolo via Milano

La orden de los Frailes Predicadores, fundada por san Domenico de Guzmán y aprobada en 1216 por el Papa Honorio III, instala una comunidad en Turín no antes de los años 60 del siglo XIII. Sede de la iglesia y del convento dominicanos es la construcción que se encuentra entre la céntrica plaza “delle Erbe”, principal área del mercado de Turín, y la puerta septentrional de la ciudad. Muy pronto la comunidad dominicana se introduce activamente en la actividad pública y religiosa de la ciudad, en concreto en el mundo de la cultura. La primera pequeña iglesia (de planta orientada, es decir en dirección este-oeste) es sustituida a principios del siglo IV por un nuevo edificio, paralelo a la calle que une el mercado y la puerta de la ciudad. Dicha iglesia nueva es, a su vez, ampliada y completada a mediados de siglo; el campanario es de mitad del siglo XV. Las intervenciones urbanísticas del siglo XVIII llevadas a cabo por Filippo Juvarra involucran activamente a la iglesia: tras el decreto de enderezamiento de Contrada de Porta Palazzo (1729) vienen derribadas las dos naves orientales y, a continuación, todo el edificio es remodelado con formas barrocas. El actual aspecto medieval se debe a una radical intervención de restauración estilística integral llevada a cabo entre 1906 y 1911 bajo la dirección de Riccardo Brayda y Alfredo d’Andrade: eliminadas la mayor parte de las decoraciones del siglo XVIII, se propone un edificio con estructura gótica, sintetizando y proponiendo los caracteres estilísticos de muchas otras iglesias del siglo XIV en Piemonte.

Recorriendo la nave izquierda, el segundo altar está dedicado a los santos dominicanos Tommaso d’Aquino, Caterina da Siena e Pietro martire (tela de Enrico Reffo, 1910), a cuyo lado están colocadas las reliquias de dos beatos dominicanos activos en Piemonte entre los siglos IV y V: el inquisidor Pietro Cambiasi di Ruffia y Aimone Tapparelli, confesor del Beato Amedeo IX de Saboya, duque de 1464 a 1472, representado en el fresco del tercer altar de finales del siglo XV; un poco más adelante, después del altar dedicado a San Vincenzo Ferreri, predicador en los valles valdeses (altar del 1777 de Giovan Battista Feroggio, también proyectista del altar mayor, tela de Rocco Comaneddi), se conserva un fresco fragmentario que simboliza el dominicano Sant’Antonio Pierozzi, atribuido a los últimos años de actividad de Maritino Spanzotti (principios del siglo XVI).

El aspecto artístico y devoto de mayor interés se encuentra en la Capella delle Grazie (Capilla de las Gracias, al fondo de la nave izquierda) , pintada hacia la mitad del siglo XIV por el artista hoy conocido como Maestro di San Domenico

único ciclo pictórico de este siglo conservado en Turín (si bien ampliamente restaurado e integrado a principios del siglo XX por Giovanni Vacchetta) simboliza el ideal dominicano de comunidad apostólica: en el registro inferior los doce apóstoles, en las lunetas (desde la derecha) San Tommaso presenta a la Virgen tres devotos, la Annunciazione y la Majestas Domini; en el centro de la capilla un venerado icono del siglo XVI de la Virgen con el Niño y los santos San Giovanni Battista y Gabriele.

La devoción mariana –característica de la espiritualidad dominicana- aparece nuevamente en la Capilla del Rosario (al fondo de la nave de la derecha), realizada en la segunda mitad del siglo XVII bajo el proyecto de Luigi Michele Barberis: en el altar, el retablo del Guercino (1591-1666), simbolizando la Madonna del Rosario y los santos Domenico y Caterina da Siena, está rodeada de los Quince misterios del Rosario tallado por Stefano Maria Clemente (a mitad del siglo XVIII), también autor del púlpito de la nave central.

Desde el fondo de la nave izquierda se entra en el claustro, desde donde se puede acceder a la sacristía (Madonna del Rosario de Antonio Milocco) y a la sala Cateriniana, capilla invernal, donde normalmente se conserva un estandarte en cuyo centro está representada la Sábana Santa sostenida por la Virgen y dos ángeles. Al lado de la capilla, una lápida recuerda al padre dominicano natural de Alba Giuseppe Girotti, estudioso bíblico que vivió algunos años en el convento de Turín, fallecido el día de Pascua de 1945 en el campo de esterminio de Dachau, adonde había sido deportado por haber socorrido a numerosos judíos durante las persecuciones raciales; en el 1995 fue condecorado con la distinción israelita de “Justo entre las gentes”. En la puerta original del claustro, se encuentra una luneta con frescos de mitad del siglo XIV con la Virgen con el Niño, ángeles y devota. Cabe recordar, asímismo, que en la Capilla de las gracias el beato Pier Giorgio Frassati emitió la profesión de terciario dominicano en el 1923. Aún en la actualidad la iglesia está presidida por una comunidad de frailes dominicanos. Desde hace muchos años, cada primer viernes de mes, celebran la oración al estilo de la Comunidad de Taizé.

 

Textos a cargo de la asociación Guarino Guarini