LA COMPAÑÍA DE SAN PAOLO PARA LAS IGLESIAS DEL CASCO ANTIGUO

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Chiesa di

San Giuseppe

Via Santa Teresa 22

Las congregaciones religiosas post-tridentinas constituyen una fuente decisiva en el desarrollo de la ciudad en el siglo XVII, tanto del punto de vista de la asistencia caritativa y espiritual como con respecto a la construcción de la ampliación de la ciudad-capital barroca. La iglesia de San Giuseppe constituye uno de los éxitos más significativos de dicha dinámica en Turín.

Los clérigos regulares Ministros de los Enfermos son una orden consagrada al cuidado de los enfermos y moribundos, fundada por Camillo de Lellis (1550-1614) en Roma en 1586 y reconocidida por el papa Gregorio XVI en 1591. Los “Camilianos” (del nombre de su fundador) son llamados a Turín en el 1678 por la duquesa regente y en 1681 se instalan en una casa religiosa dejada libre por las monjas del Santísimo Crucifijo. La sede se encuentra a lo largo de un importante eje rector de la ciudad-capital barroca (actuales calle de Santa Teresa y María Vittoria) que une el área de la ciudadela militar con los barrios nuevos del Po, lindando con la plaza real (actual plaza San Carlo); en dicha calle también se encuentran el convento de los Carmelitas (Santa Teresa) y la casa de los Oratorianos de San Filippo Neri.

Se considera que a partir de 1683 los Camilianos empezaron la ampliación de la preexistente capilla de la casa, extendiéndola hacia el interior del edificio; se atribuye el proyecto a Carlo Emanuele Lanfranchi (1632-1721), arquitecto y pintor activo en las principales obras de Turín entre la edad de Guarino Guarini y la confirmación de Filippo Juvarra.

El edificio actual conserva sustancialmente la planta de finales del siglo XVII, si bien remodelada por repetidas intervenciones de actualización iconográfica y restauración.

La iglesia forma parte de la cortina edilicia adyacente, con una fachada de desarrollo limitado, que se extiende en profundidad dentro del edificio: la nave única del aula se ensancha en dos amplias capillas laterales y se cierra con un monumental altar mayor. En el crucero se ensalza una cúpula sobre un tambor, que recoge desde lo alto la luz necesaria para la iluminación natural de la iglesia.

Los tres altares que se asoman al espacio central constituyen un significativo repertorio de las experiencias de arquitectura sagrada entre finales del siglo XVII y principios del XVIII.

El altar mayor es erigido en 1696 por encargo de Giovanni Battista Trucchi di Levaldigi, ministro de finanzas del Ducado. El retablo del altar, realizado por Sebastiano Taricco (1641-1710), evoca el tema principal de la misión caritativa de los Camilianos, a saber, la asistencia espiritual a los moribundos con el fin de alcanzar una muerte feliz: en el cuadro viene representado El tránsito de San Giuseppe; en la cornisa, Dios Padre.

La pieza del altar cierra la pared absidial de la iglesia; en los pasajes hacia la casa religiosa, a los lados del altar, están colocadas dos estatuas del Redentor y de la Magdalena, atribuidas a Carlo Antonio Tantardini (hacia 1695).

El altar izquierdo es contemporáneo del altar mayor y fue realizado a partir del 1694 por encargo de Giuseppe Ignazio Carlo Bianco: sobre un fondo de marmol negro se articulan columnas libres de marmol amarillo, que aguantan un gran frontón, animado por querubines; el originario retablo del altar de Taricco que simboliza a San Carlos fue sustituido por un calvario en escultura, el Crucifico, la Virgen y San Juán.

El altar derecho asume, en cambio, las formas más luminosas y cromáticas de los altares propios de Juvarra de principios del siglo XVIII. Abrazado por dos alas flexionadas, el retablo del altar está dedicado a Camillo de Lellis; la obra viene a completar el programa iconográfico del edificio con la glorificación del fundador, beatificado en 1742 y canonizado en el 1746. El retablo está consagrado a Michele Antonio Milocco (1690-1772). La puerta del tabernáculo representa la Resurrección de Cristo y el hueco bajo la mesa del altar, una estatua del santo fundador. Otros cuadros ovales en las paredes de la nave, de Gaspare Semerari, ilustran la vida del santo.

La decoración global del edificio fue objeto de restablecimientos, restauraciones y realces en los últimos años del siglo XIX (Carlo Thermignon y Luigi Belli) y en las primeras décadas del siglo XX (Federico Siffredi de la escuela de Enrico Reffo, 1913), período en el cual se empezó, al mismo tiempo, una renovación de la fachada de estilo neo-barroco (Giuseppe Ferrari d’Orsara, 1909). Completan el programa iconográfico del edificio los episodios principales de la vida de la Virgen y San Giuseppe (en los segmentos de la cúpula), mientras que en los penachos aparecen simbolizados en altorrelieve Abraham, Jacob, José y David.

 

Textos a cargo de la asociación Guarino Guarini