LA COMPAÑÍA DE SAN PAOLO PARA LAS IGLESIAS DEL CASCO ANTIGUO

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Chiesa di

Santa Teresa d’Avila

Via Santa Teresa 5

Los Carmelitas Descalzos, a diferencia de tantas otras órdenes religiosas, no tiene un verdadero fundador, sino que se inspiran a la vida del profeta Elia en el desierto, modelo de celo profético y apostólico. Ya a principios de siglo XII algunos eremitas, reunidos en Palestina en las laderas del Monte Carmelo, decidieron pedir al Patriarca de Jerusalem una “Regla de Vida”, basada en el modelo de vida del profeta. En los años siguientes, con la reconquista de aquellos lugares por parte de los musulmanes, dichos eremitas volvieron a sus países de orígen en Europa y adoptaron la regla de vida comunitaria. Trabajo, oración, silencio y obediencia son los pilares del programa de vida. En el espíritu del Concilio de Trento, el 24 de agosto de 1562 santa Teresa d’Avila comenzó la reforma carmelita con las monjas de clausura. En 1568 san Giovanni della Croce comenzó la reforma del ala masculina de la orden, que desde 1593 será dividida en dos familias, la de los “calzados” y la de los “descalzos”. Los Carmelitas Descalzos se establecieron en un principio en Génova en 1584 y desde aquí se extendieron por toda la península italiana. En 1622 -bajo la regencia del Duque Carlo Emanuele I de Saboya- llegaron a Piemonte, procedentes del convento de Génova. En los primeros veinte años de presencia en Turín no disponían de un lugar estable para situar su convento. En 1642 Madama Cristina de Francia, viuda del duque de Saboya y regenta por nombramiento de Carlo Emanuele II, concedió a los Padres Carmelitas Descalzos un lugar en el cual edificar la iglesia y el convento de Santa Teresa y concedió el proyecto al carmelita padre Andrea Costaguta. Las obras se iniciaron el 9 de junio de 1642 y finalizaron en 1647 bajo la dirección de otro fraile carmelita, el padre Alessandro Valperga. El desarrollo y la decoración de la iglesia continuaron durante todo el siglo XVII y el sucesivo. La deboción religiosa de las familias más importantes del patriciado subalpino venía expresada a través de la promoción de obras de gran prestigio artístico, como por ejemplo la fachada -inaugurada en 1746- encargada por el arzobispo de Turín, el Cardenal Giovanni Battista Roero, cuyo monumento fúnebre está situado en la nave izquierda. El XIX es, en cambio, el siglo de las vicisitudes, tanto para el convento como para los Carmelitas, con dos supresiones consecutivas de la orden: 1801 (Napoleón) y 1855 (Reino de Cerdeña), con la confiscación de una parte de los bienes eclesiásticos. El traslado del cuerpo de Santa Teresa así como de los restos mortales de la Madama Reale Cristina di Francia (conservados aún en la iglesia) y de la beata María degli Angeli (ahora en el monasterio de Moncalieri, fundado por ella), desde la iglesia de Santa Cristina situada en la plaza San Carlo, tuvieron lugar durante la ocupación napoleónica. Los bombardeos causaron graves daños al complejo religioso, por lo que fueron necesarias algunas restauraciones ya en 1943-1947.

El edificio es de cruz latina con una única nave cubierta con bóveda de cañón. A la derecha: la capilla de Santa Teresa del Niño Jesus (ahora l’Addolorata), donde se conserva una “Piedad” del setecientos, ahora retablo del altar; la capilla de San Giovanni della Croce, con un altar de marmol del siglo XVIII y una tela de Peruzzini

(1629-1694), simbolizando al Santo. A la izquierda: la capilla de los Santos Gioacchino y Anna, la cual alberga en un nicho la pila bautismal; en la pared de la derecha de la capilla de la Madonna del Carmine, se conserva una preciosa tela del siglo XVI de Bartolomeo Garavoglia en la que se representa a Santa Teresa d’Avila; la capilla del Crucifijo, sobre cuyo altar de marmol del siglo XVII está expuesto un crucifijo de madera atribuído a Stefano Maria Clemente (1719-1794). En los extremos del transepto se pueden admirar los dos elementos característicos de la iglesia: las capillas proyectadas por Filippo Juvara. A la derecha, la capilla de la Sacra Famiglia cuyo altar juvarriano está decorado con ángeles y querubines de marmol que enmarcan el retablo del altar representando susodicha Sacra Famiglia, pintura de gran valor, obra de Sebastiano Conca. El fresco de la bóveda es de Rodofo Morgari del 1878, mientras que sobre las paredes laterales se pueden admirar La disputa de Jesus con los doctores y la Fuga en Egipto, del siglo XVII. A la izquierda, la capilla de San Giuseppe está dotada de uno de los altares barrocos más logrados de la ciudad. La arquitectura de la capilla fue proyectada en los años 1733-35 por Filippo Juvarra, por encargo de Polissena d’Assia, mujer del rey Carlo Emanuele III. Por otra parte, el grupo principal San Giuseppe en gloria con el niño Jesus (1736), coronado a los lados del barreño por las estatuas alegóricas de la Fe y la Caridad, es del escultor Simone Martinez. De Corrado Giaquinto es el fresco de la bóveda con la Trinidad y los dos cuadros – la Fuga en Egipto y el Tránsito de San Giuseppe- visibles a los lados de la capilla, de los años 1735-39. Las dos puertas laterales de 1745 son obra de Pietro Piffetti, terminadas con taracea de madera de gran valor, marfil y perla. En el centro del presbiterio se encuentra el altar mayor de1640 retocado en 1844. Merece especial consideración el antependium o frontal del altar taraceado en estuco con la Inmaculada originalmente adornada con un trenzado. El retablo con el Éxtasis de Santa Teresa de 1640, hoy al fondo del ábside, es atribuido a Guglielmo Caccia conocido como el Moncalvo. Otra pintura de notable interés es la Ascensión al cielo de Elías, conservado en la parte izquierda del coro.

Forman parte integrante de la arquitectura de la iglesia los confesionarios y el púlpito, elementos fundamentales de la pastoral post-tridentina basada en la relación entre predicación y confesión individual. La objetos de madera y la sacristía, datados de finales del siglo XVII, son obra de un fraile ebanista residente en el convento.

El convento y el complejo en el que estaba instalado, sufrieron graves daños durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, razón por la cual el edificio se encuentra ahora en un contexto realizado durante los años de la Reconstrucción y completamente modificado respecto al original.

Recientemente Santa Teresa adquirió en la prensa una nueva notoriedad, puesto que en ella tuvo lugar la celebración de la boda de Giovanni Carlo Bergoglio y Rosa Vassallo, abuelos del papa Francisco y, en 1908 fue bautizado su hijo Mario, padre del pontífice.

Textos a cargo de la asociación Guarino Guarini