LA COMPAÑÍA DE SAN PAOLO PARA LAS IGLESIAS DEL CASCO ANTIGUO

7
Chiesa dei

Santi Maurizio e Lazzaro (Basilica Mauriziana)

Via Milano 20

San Maurizio, patrón de la dinastía sabauda, según la tradición fue un soldado romano del siglo III, jefe de la legión Tebana, denominada así porque procedía de Tebas, en Egipto. Convertido al cristianismo junto con sus legionarios, padeció el martirio en Agauno, en los Alpes suizos. A él fue dedicada una de las órdenes caballerescas más importantes de los Saboya, la de los caballeros mauricianos.

La iglesia de la Orden Ecuestre de los Santos Maurizio y Lazzaro, conocida como Basílica Mauriciana, ha sido construida por voluntad de la Cofradía de Santa Cruz, la más antigua de Turín. En la ubicación de dicha iglesia había un pequeño oratorio que los cofrades usaron como sede temporal. En 1572, debido a las reducidas dimensiones y al crecimiento de la comunidad religiosa, se trasladaron a la pequeña iglesia de San Paolo, que dependía de la Abadía de San Solutore.

Las obras de reestructuración procedieron bastante lentamente y aún en 1584 varias fuentes revelan la ausencia de una sacristía, el mal estado del altar mayor, así como problemas de infiltración de agua y de humedad.

Hacia la mitad del siglo XVII se procede a la construcción de un nuevo altar mayor encargado al ingeniero Francesco Lanfranchi, y realizado por Bernardino Casella y Stefano Locca.

La participación de Lanfranchi en la proyectación del altar hizo suponer durante años que fuese también él el autor del proyecto de reconstrucción de la iglesia en los años 1679-99. Pero hoy se sabe que en 1678 fue convocado Michelangelo Morello, muy pronto destituido del encargo a causa de incomprensiones y descuerdos con la Compañía y, a continuación, fueron examinados otros proyectos y seleccionado el de Antonio Bettino, arquitecto que se había ganado una cierta fama colaborando con Guarino Guarini en las conocidas obras de la capilla de la Sábana Santa. Este proponía una iglesia articulada en un aula de cruz griega con una cúpula y un presbiterio profundo y absidiado. Además es probable que la Compañía haya escogido a un arquitecto menos conocido a causa de los limitados medios de los que disponía en aquel tiempo.

El interior de la iglesia se caracteriza por el empleo de las columnas libres aisladas con altos estilóbatos, con cuatro arcos y una gran cornisa que rodea el perímetro interno.

Toda la historia de la construcción de esta iglesia se caracteriza por la carencia de fondos. La confraternidad tuvo que vender propiedades, acumular deudas e interrumpir en repetidas ocasiones las obras. En 1701 por fin se termina por obra del arquitecto Antonio Bertola el cual también realizó, en 1703-1704, el altar mayor decorado con cuatro estatuas de madera dorada simbolizando los doctores de la iglesia, de Ignazio Perucca.

En 1728 el rey Vittorio Amedeo II impuso la expropiación y concesión de la Iglesia a la Orden de los Santos Maurizio y Lazzaro, con el fin de unirla al hospital y a la casa contiguos dentro del edificio de Santa Croce, ya de propiedad de la Orden.

A continuación, la iglesia pasó a formar parte del grupo de edificios transformados urbanísticamente bajo la dirección de Filippo Juvarra en la zona de Porta Palazzo y es introducida con gran habilidad en el nuevo contexto urbano: la posición diagonal de su frontal concede la ocasión para crear una plazuela romboide en el renovado eje de entrada a la ciudad.

Siguió un período de inmovilismo y la única intervención de una cierta importancia fue entorno a los años setenta del siglo XVIII, la construcción de las nuevas sacristías y el refuerzo del campanario por obra de Giovanni Battista Feroggio.

Grandes personalidades artísticas obraron a lo largo del siglo XIX en el interior de la iglesia bajo la alta cúpula elíptica con frescos de Paolo Emilio Morgari titulados el Triunfo de la Cruz.

Cabe mencionar las intervenciones de Francesco Gonin por los frescos de las pechinas y de los intercolumnios, Rodolfo Morgari por los de la bóveda y del coro, Carlo Ceppi por el dibujo del púlpito y de los confesionarios, y Michele Antonio Milocco por su San Francesco di Sales intercede en la Santísima Virgen por las almas del Purgatorio. En la sacristía se guarda la Resurrección, máquina procesional realizada en papel maché por Carlo Giuseppe Plura. La fachada neoclásica, por voluntad de Carlo Alberto en 1834 y obra de Carlo Bernardo Mosca, presenta un pronaos tetrástilo con columnas corintias, un frontón triangular y aloja las estatuas de los santos titulares Silvestro Simonetta y Giovanni Albertoni.

 

Textos a cargo de la asociación Guarino Guarini