LA COMPAÑÍA DE SAN PAOLO PARA LAS IGLESIAS DEL CASCO ANTIGUO

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Chiesa della

Santissima Annunziata

Via Po 45

La actual iglesia parroquial localizada en la calle Po que, gracias a su doble fachada permite el paseo ininterrumpido por los pórticos situados a ambos lados de la tan frecuentada arteria ciudadana, fue realizada en los primeros años del siglo XX. La preexistente iglesia, encomendada al ingeniero militar Carlo Morello, estaba situada al principio de la calle Sant’Ottavio y, por lo tanto, desplazada con respecto a la posición actual. Fue demolida a principios de siglo para dejar espacio a una construcción mayor, la actual, más acorde a los tiempos cambiantes y a la nueva disposición vial de la ciudad.

Con respecto al origen de la dedicación a la Santissima Annunziata, es necesario remontarse a mitad del siglo XVI, en tiempos del duque Carlo III, quien escogió la Virgen bajo el título de Santissima Annunciata como protectora de la casa de los Saboya, y unificó la efigie de la Santissima Annunciata con la Orden del Collare, instituida por su predecesor Amedeo VIII y, a su vez, renovada por el duque Emanuele Filiberto, cuidadoso con los aspectos religiosos y morales de la época controrreformista.

Algunos miembros de la Cofradía del Nombre de Jesús, residentes en zona del Po y lejos de la iglesia de San Martiniano, lugar en el que tenían lugar las periódicas reuniones de los afiliados, se impusieron encontrar una nueva sede. Alrededor de 1580 fueron alojados en una pequeña iglesia dedicada a San Marco en el viejo puente del Po, pero, dada la excesiva modestia y estrechez de los locales, la permanencia en aquel lugar fue breve. No fue hasta 1648 cuando los cofrades pudieron asistir a la colocación de la primera piedra de su iglesia, proyectada por el ingeniero Morello, tras la adquisición de un terreno en la embocadura de la actual calle Sant’Octavio. El proyecto era particularmente simple: una nave única, cuatro capillas laterales y una cripta subterránea. En el momento de la apertura al culto la fachada era provisional. Posteriormente, con la entrada en vigor de los edictos sabaudos, la vida de la iglesia y su futuro se volvieron aún más inciertos, puesto que estos preveían el alineamiento de todas las fachadas que se encontraban a lo largo de la nueva calle Po, arteria cardinal de la ampliación meridional de la ciudad bajo la voluntad de Carlo Emanuele II a manos de Amedeo di Castellamonte. En base a tales edictos, la iglesia debía ser demolida. Sin embargo, esto no tuvo lugar.

La iglesia se encontró inesperadamente dentro de un contexto urbano en rapidísima transformación. En 1699 la Cofradía fue autorizada para instalar la fachada todavía sin edificar. Cabe subrayar el encargo concedido por los cofrades en aquellos años a Bernardo Antonio Vittone para la construcción del altar mayor, el mismo que puede admirarse hoy en la iglesia reconstruida. Durante la ocupación francesa, la iglesia se convierte en parroquia, englobando, al mismo tiempo, a los parroquianos de la pequeña iglesia de San Marco. Siguió un período de descuido que llevó a la degradación de partes incluso estructurales de la iglesia. El edificio se demostró además insuficiente para cubrir las necesidades de la creciente población de fieles.

El hecho de que el Concejo Municipal estableciese la apertura de la calle donde se encontraba el edificio suponía una causa de conflicto. Solamente en 1914 se llegó a un acuerdo que sancionaba la demolición y la reconstrucción del edificio en terreno adyacente expropiado. La primera guerra mundial paralizó las obras, retomadas después en 1929.

La nueva iglesia fue edificada según el proyecto del ingeniero y arquitecto Giuseppe Gallo, protagonista absoluto de la arquitectura sagrada piemontés entre finales del siglo XIX y principios del XX. Las obras siguieron hasta 1934. La fachada se terminó al final de las obras y es esta la que otorga al edificio una nueva dimensión urbana.

La iglesia presenta una doble fachada proyectada a la calle Po: la externa, de travertino, está realizada en dos estilos sobrepuestos de los cuales el inferior se forma en continuación con los pórticos de la calle y el superior, una especie de porche dividido por tres arcadas. La fachada interna está realizada en marmol y presenta nichos con cuatro estatuas de Pietro, Paolo, Giuseppe y Gioacchino. Desde la calle Sant’Ottavio se puede contemplar el sobrio lado derecho de la iglesia y el campanario. El interior la iglesia consta de un única nave (al igual que la iglesia precedente) y capillas laterales comunicantes. El lugar de mayor valor es sin duda el altar mayor del arquitecto de Turín Bernardo Vittone con fecha de 1743 y ya presente en la vieja iglesia. Rico tanto desde el punto de vista decorativo como cromático. Junto a la Capilla de la Addolorata (a su izquierda) que contiene el “trono procesional” realizado por los hermanos Clemente con el diseño de Claudio Beaumont en 1749; el altar representa el único testimonio del edificio precedente. Notable es la gran tela de Beaumont situada en el ábside y en la que se simboliza la Annunciazione; llegó a la iglesia después de haber sido expuesta, primero en el Eremo dei Camaldolesi y, después, en la Pinacoteca de Turín. Los altares restantes datan de las primeras décadas del siglo y ostentan una gran variedad de mármoles: entre los cuales El altar de Santa Rita da Cascia de Bartolomeo Gallo, hijo de Giuseppe.

 

Textos a cargo de la asociación Guarino Guarini