LA COMPAÑÍA DE SAN PAOLO PARA LAS IGLESIAS DEL CASCO ANTIGUO

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Basilica di

Superga

Strada Basilica di Superga 73

La Basílica de Superga nace de la voluntad de Vittorio Amedeo II para evocar dignamente la victoriosa batalla de Turín en 1706 y fue construida sobre la solemne colina de Turín en continuidad visual y simbólica con el palacio real de Rívoli y con la ciudad-capital sabauda.

El proyecto de complejo de Superga, concedido por el rey a Filippo Juvarra, natural de Messina, cubre prácticamente todo el arco de la actividad del arquitecto en Piemonte: en julio de 1717 viene colocada la primera piedra, la cúpula es terminada en 1726, al año siguiente los dos campanarios y, por último, la iglesia es decorada y en grado de celebrar los servicios litúrgicos en 1731.

La composición arquitectónica del edificio está basada en el desarrollo vertical de la planta central: los volúmenes se elevan en altura y se distancian para ser identificados y vistos desde lejos en su carácter simbólico. La particular posición geográfica y la monumentalidad del edificio responden, de hecho, al intento de celebrar la gloria del reino de Vittorio Amedeo II, el cual pretendía instalar en la basílica del palacio una institución dedicada a la formación del alto clero del Estado y a una Vivienda Real.

El pronaos tetrástico, situado sobre un alto estilóbato, está ligado al tambor y a la cúpula de doble casquete y flanqueado por dos campanarios unidos al gran bloque paralelepípedo del monasterio que se extiende entorno al claustro situado a lo largo del eje longitudinal.

La planta de la iglesia deriva de la integración de la cruz griega y de las capillas de las diagonales en un espacio fuertemente centralizado, constituido por un alto núcleo cilíndrico que se eleva en la cúpula. El orden mayor sostiene directamente el anillo del entablamiento eliminando la mediación de los penachos: los pilares de la esquina, permiten el paso del espacio poligonal al circular sobre el que está el tambor.

El arquitecto experimenta con la viabilidad de los soportes sutiles en continuidad vertical que ponen en entredicho la idea renacentista del valor estructural y de cierre que representa la masa del constructo, para afirmar un concepto opuesto de estructura “abierta” consistente en el paso de luz, elemento fundamental de la arquitectura barroca.

Juvarra también proyecta los altares internos, según una estricta concepción unitaria, al límite entre arquitectura, decoración y escenografía.

Los bajorrelieves de la Annunciazione (de Bernardino Cametti) y de la Natività di Maria Vergine (comenzado por Francesco Moderati y terminado por Agostino Cornacchini) de los grandes altares laterales fueron transportados desde Roma a Turín en 1730. El bajorrelieve del altar mayor también es obra de Cametti: evoca la gloriosa batalla de Turín protegida por la intervención celeste. El Beato Amedeo de Saboya está arrodillado delante de María y los ángeles a los pies del Duque representan el genio de Francia en el acto de aferrar los emblemas del soberano y el del Piemonte que indica el giro acaecido en la lucha a favor de los sabaudos.

 

En cambio, los grupos de querubines de marmol de Carrara de las capillas laterales son obra del escultor Carlo Antonio Tantardini, colaborador con notables resultados ya en otras obras dirigidas por el mismo Juvarra.

Los cuadros cercanos al altar mayor son de Caludio Francesco Beaumont: a la derecha la Beata Margarita de Saboya a la que se le aparece el Salvador; a la izquierda San Carlo Borromeo que ofrece la Eucaristía a los apestados. De Sebastiano Ricci son los dos cuadros de las capillas cercanas a la entrada, con fecha del 1729: San Luigi IX que tiende la corona de espinas en presencia de San Remigio obispo de Reims; San Maurizio y compañeros que afrontan el martirio.

            El hueco debajo de la iglesia, nacido estructuralmente con el edificio y formado por un brazo longitudinal desde el presbiterio hasta el ábside y de otro transversal debajo de las dos sacristías, acoge la tumba de la Real Casa De Saboya. La instalación de las tumbas reales se inició en 1773 por obra del arzobispo Francesco Martinez que proyectó el altar de la Piedad y el mausoleo de Vittorio Amedeo II, fundador de Superga.

Un ala del convento, aloja en la planta baja la Vivienda Real que comprende una secuencia de cinco habitaciones y un Salón Comedor, ubicado cerca de la Sala de los Papas. Las habitaciones conservan utensilios, objetos y pinturas del siglo XVIII-XIX procedentes de las colecciones de la Casa Saboya.

Actualmente la iglesia es oficiada por los Siervos de María.

 

 

Cecilia Castiglioni